martes, 19 de julio de 2011

DEBATE POSTERIOR A LA CONFERENCIA “CONFUSIÓN DE LENGUAS EN LA UNIÓN EUROPEA”.

Joan AMER: Después de hablar del papel actual de las socialdemocracias europeas y el abandono de sus valores y de la ineficacia de la llamada “Tercera vía” frente a la globalización neoliberal financiera, ¿en qué lugar quedan los partidos políticos que estarían a la izquierda de las socialdemocracias?, ¿qué papel juegan los nuevos movimientos sociales en el contexto de la crisis como el movimiento 15-M o las huelgas en Grecia?

Bernat RIUTORT: La izquierda de la socialdemocracia en la Unión Europea es muy diversa y tiene poca solidez, falta un ámbito de consolidación.
En los años previos al 2000 había más estados socialdemócratas que gobernados por la derecha, pero en el 2011 sólo son 5 de los 27: Portugal, Grecia, España, Eslovenia y Chipre.
La política es impotente y se aleja de la población, de aquí el surgimiento de movimientos como “Democracia real, ya!” que es un movimiento ni político ni apolítico que critica la democracia y la política que no se hace.

Respecto a Grecia, sólo representa el 2,5 % del PIB europeo y, por tanto, no importa demasiado. Alemania, convertida en la base de la economía europea y en el centro de dos bloques: los países excomunistas y la eurozona, se desentiende de los problemas de Grecia (y del norte de África) por tener la mentalidad de que Alemania ha hecho las cosas bien y que no tiene el deber de rescatar a otros que no lo han hecho y también para evitar que sirva de precedente. Otros países como Gran Bretaña, juegan de los dos bandos sin llegar a intervenir.
Por otro lado, el Parlamento europeo no refleja un poder real porque prevalecen los intereses individuales de cada Estado y se reafirma al conservadurismo neoliberal alemán.

Marc MORELL: En este contexto, ¿qué importancia tiene la Declaración de Barcelona de acción en la zona MEDA (zona sur y oriental del mediterráneo)?

Bernat RIUTORT: Como proyecto, la Declaración de Barcelona está en stand-by porque cada vez más han imperado los beneficios e intereses económicos. Por eso el título “Confusión de lenguas”, en relación al poco entendimiento europeo y la poca consolidación. El proyecto de Barcelona debería haber cuestionado el sistema de autocracias de estos países (que pedían que les dejaran gestionar sus propios Estados sin intervención europea) y, al mismo tiempo, impulsar y apoyar los movimientos de la sociedad civil.
Francia rechaza la iniciativa española porque se consideran los amos del norte de África, a Alemania no le interesa porque considera que le es algo lejano, Gran Bretaña tiene sus propias políticas e Italia juega a no posicionarse seriamente. El resto de países no tienen el suficiente poder para lanzar un proyecto común europeo. Tendría que ponerse en marcha un proyecto común y hacerse un uso de Parlamento europeo de una forma democrática.

Alexandre MIQUEL: Es evidente la pérdida de peso de los Estados y las posturas individuales en relación a la “primavera árabe” (los movimientos de Túnez, Egipto y Libia), así como una ruptura de la conciencia de clase, la ontologización del trabajo y la etnización del trabajo no sólo de inmigrantes extracomunitarios sino también desde otros países de Europa como los anteriormente mencionados PIIGS.

Respecto a los movimientos sociales, hay que mencionar que el discurso desde dentro del movimiento 15-M no toca el tema de la inmigración y resaltar, por otro lado, la importancia de los movimientos ecologistas que cuestionan las inmersiones capitalistas en el norte de África y cómo influye en el cambio o la pérdida de las remesas y la relación de la inmigración con los países de origen en el contexto de la crisis.

Por otro lado, los Estados se han neoliberalizado y han pasado el poder al capital, la privatización y la desregulación del capital han influido en la desregulación y privatización del mercado de trabajo y el consecuente maltrato a los sindicatos y a los partidos socialdemócratas. La UE no es un Estado, ni un Estado de Estados. Pero sí es un conjunto de instituciones, que no funcionan de manera democrática y que les permiten una autonomía a los países para hacer lo que quieran. Así, se ha constituido una Europa intergubernamental con tres países poderosos y dominantes, de manera que el resto de países aspiran a su reconocimiento y a su inversión. Por tanto, no es una unión europea.

Andrés PIQUERAS: Existe una relación entre el Estado, el Superestado y la migración. El carácter de clase del Estado hace que se abandone el compromiso keynesiano con la población. Fracasa también el superestado y el supraestado a causa de las contradicciones de Alemania por tener interés en que la UE no se rompa y luchar por el euro y, al mismo tiempo, no tener interés en aspectos sociales comunes. Todo esto implica la debilidad del mismo sistema. El sistema es incapaz de transformar el dinero en capital y de transformar población en asalariados debido a la debilidad de un sistema que es caduco.

Bernat RIUTORT: Estamos asistiendo a una lenta implosión de la UE con Alemania como poder hegemónico que no le interesa la desaparición de la misma pero tampoco una unión real ya que prefiere mantener el poder que tiene y quiere, por tanto, que siga todo igual. El resto de países y las socialdemocracias no hacen nada porque no se enteran.

Andrés PIQUERAS: A parte de esto se está construyendo la imagen de “el vago del sur” que repercute negativamente en la imagen de los países del mediterráneo y en sus relaciones con el norte de Europa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario