jueves, 14 de julio de 2011

MEDIMIGRA


Las migraciones no son una cuestión más en la sociedad globalizada; en buena medida se han constituido en uno de los ejes centrales de las relaciones sociales, económicas, políticas y jurídicas desde el último tercio del siglo pasado. Basta una mirada a los medios de comunicación, a las sesiones de los parlamentos nacionales y supraestatales para constatarlo; el mundo académico también ha establecido su estudio como una de sus prioridades. Primero fueron la geografía, la sociología, el derecho y la economía; pero la centralidad del proceso ha terminado por incluir muchas más disciplinas; desde las que reflexionan sobre la importancia que tiene en los cambios de categorías tales como ciudadanía, identidad, reconocimiento, alteridad (con la antropología, la psicología "transcultural", la politología y la Filosofía Práctica) hasta las disciplinas aplicadas cuya necesidad acuciante de entender y afrontar los nuevos retos les ha empujado a volcarse en el estudio y el análisis de todo lo concerniente a la migración (con el trabajo social, la enseñanza, la gestión pública, el urbanismo o el periodismo y la comunicación entre ellos).
En 2005 un pequeño grupo de profesores de la Universitat Jaume I de Castelló, encabezados por Dr. Andrés Piqueras, asumió la interesante y necesaria tarea de establecer un marco de intercambio, coordinación y mejor aprovechamiento de esos estudios a nivel del Estado Español: para empezar. Primero con las universidades e institutos del arco mediterráneo de la Península y las Baleares; ahora ya con una mayor extensión: investigadores de universidades francesas, marroquíes, e investigadores no españoles en universidades españolas. El resultado fue Mediterrània Migrant, Medimigra, una red cuya vocación no era sólo la de constituir un punto de encuentro interdisciplinario de estudio sobre migraciones en el Mediterráneo, sino también la de servir de vehículo de contacto y colaboración entre las cuatro orillas de un área geopolítica en la que las fronteras y las regulaciones migratorias han venido a menudo a incrementar la segmentación, la ruptura y las desigualdades comparativas. De académica, su intención han pasado a ser, por tanto, también política en la acepción más noble y profunda del término. A los trabajos conjuntos, los intercambios y los proyectos, sin embargo, había que añadir necesariamente unos hitos que señalasen las grandes líneas de trabajo, por una parte, y permitiesen la máxima apertura e información hacia las sociedades implicadas, por otra: de ahí surgió la idea de las jornadas, Las primeras, celebradas en 2006 en la Universidad Jaume 1 er de Castelló, tuvieron como objetivo asentar las bases de la red y situar el estado inicial de la cuestión en el Mediterráneo, afrontando su contextualización internacional e insistiendo en sus diversos niveles y ámbitos (Mercado de Trabajo, Identidad, organización social e integración) La publicación Mediterránea Migrant: I Jornades MEDIMIGRA, (Piqueras A,. Jimenez, N, Soto, G. (Edtres) 2007, Universitat Jaume I, Castelló) da fe de los trabajos. Las Segundas tuvieron lugar en Octubre de 2009, en la Universidad de Murcia. Los resultados del intercambio anterior se ilustran en el título general: II Jornadas Mediterráneo Migrante (MEDIMIGRA): tres décadas de flujos migratorios. De hecho, lo que hasta los 80 era más un ámbito de paso o de instalación migratoria provisional, ya se muestra como espacio específico de circulación, construcción y generación de relaciones fuertemente vinculadas a las migraciones. Los nombres de las mesas de trabajo muestran más específicamente ese cambio y esa necesidad de afrontar nuevas tareas, porque nuevos son los resultados sociales: la especificidad de los flujos migratorios en el Mediterráneo; las nuevas configuraciones de los mercados de trabajo; las formas en las que las relaciones sociales, y familiares en su forma más específica, se establecen en los espacios de instalación y cómo se cambian en los de origen y en los intermedios; las nuevas políticas migratorias y su determinación de la ciudadanía formal y la efectiva; cómo se produce, en la práctica, la incorporación de la migración a la convivencia y a la participación sociales. Ahora, instalados aún en la crisis económica, pero sobre todo en los efectos constatables y previsibles de su percepción, su interpretación y de los cambios jurídicos y políticos que se han establecido, el objeto de las III jornadas no puede sino enmarcarse en ese contexto. La Universidad de las Islas Baleares, en buena medida un gran laboratorio de observación de muchos de esos procesos y dinámicas (un sociedad turística en la que la circulación de diversas formas y procedencias de migración se articula con movimientos poblacionales turísticos y residenciales) acoge este encuentro que debe ayudarnos a sintetizar y prever los nuevos escenarios que se derivarán de la situación actual.

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